Área de lavado en la E.S. Lapido, en Ames (La Coruña), por Istobal
Istobal, el ángel de la guarda.

Hay ocasiones en los que una larga y fructífera relación comercial se
establece después de que el cliente errara al elegir a un proveedor. Eso
fue lo que sucedió hace más de treinta años, cuando los propietarios del
Grupo LAG decidieron instalar una máquina de lavado automática cuyo
funcionamiento “resultó fatal”. Pero entonces apareció “un ángel de la
guarda llamado Istobal” para deshacer el entuerto, y desde entonces la
relación entre ambas firmas se ha mantenido estable.

REPORTAJE